Bajo un escenario de deportación de mano de obra de migrantes ilegales que trabajan en Estados Unidos, los efectos no se limitarán a solo las empresas o en ramas de actividad económica, sino también sobre los ingresos públicos y la deuda gubernamental del vecino país del norte.
Los inmigrantes –tanto legales como ilegales—se han convertido en una parte importante de la economía de Estados Unidos en los últimos años, al grado de que su deportación podría tener consecuencias no sólo para la producción de bienes y servicios, sino también en materia de gasto y deuda públicos del vecino país del norte.