Donald Trump podría tener un punto: el dólar en realidad está muy fuerte. A juzgar por el índice que utiliza la propia Reserva Federal, la moneda está alrededor 7 por ciento más arriba de su promedio de cuatro décadas.

Un dólar fuerte no necesariamente actúa en detrimento de la economía, pero podría convertirse en un torpedo para la visión de Trump de revivir al sector manufacturero norteamericano.

Desde antes de los comentarios que realizó ayer al diario The Wall Street Journal, acerca de que el dólar estaba “matando” la capacidad de las compañías de Estados Unidos para competir, la apreciación de 22 por ciento que tuvo el dólar de mediados de 2014 a la fecha había deteriorado al déficit comercial, y los efectos todavía no se han infiltrado todavía a la economía real.