El Banco de México quiere sacar al peso de sus mínimos récords, pero está quedando acorralado tras gastar 2 mil millones de dólares la semana pasada sin mucho efecto.
Las recientes ventas de dólares no están haciendo mucho por impulsar la moneda, las reservas internacionales están disminuyendo y los economistas esperan que los estrategas suban las tasas de interés de nuevo en febrero tras realizar cinco alzas el año pasando.

Aunque algunos analistas dicen que México podría ofrecer como alternativa permutas en dólares o aumentar su línea de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), advierten que agotar las reservas no es una buena opción, porque podría socavar la confianza de los inversionistas e intensificar la liquidación del mercado.

EL FINANCIERO